CP. Kanisté, cuando el monte me soñó.


 Kanisté, cuando el monte me soñó

Colectivo Bifrontal 

Dirección y dramaturgia: Dayana SD

Coreografía: Ramiro Noh

Actrices:

Sharon Triay

Dayana SD

Bailarines:

Ediel Rodríguez

Michelle Berdugo

Ramiro Noh

Música 

Andrés Torres

Video Mapping 

Escarabajo estudio visual


¡Está función me gustó por dos cosas: la primera fue el hecho de un elenco con más de dos gentes y que la historia no fue sólo diálogo —sin embargo fue un diálogo que me agrada, porque era introspectivo, contaba al tiempo que describía e invitaba a la reflexión —sino que había estas pausas en las que los personajes se ocultaban para que la representación se rotara al campo de lo corporal. Entonces escuchaba a la abuela disertar sobre la tierra y la forma de transitar, la nostalgia de un tiempo pasado que contaba con una naturaleza más robusta, la existencia deseada de los árboles frutales en Yucatán y en especial la del Kanisté, el hilvanado entre pasado, presente y futuro, era un claro recordatorio de que abandonar nuestra conciencia de la naturaleza es alejarse un poco de lo que una misma es. Y para la digestión de estos diálogos que nos reconectaban con la cultura del monte, la danza fue una bacteria necesaria para equilibrar nuestra microbiota intestinal de expectación. 

La danza ilustró la historia de dos amigos que cazaban en el monte, lo que este acto significa para el ecosistema y como este ciclo tienen un alma y una energía que debemos respetar. El monte como personaje que hablaba desde los hechos que se contaban, representación fantástica de la naturaleza que en una suerte de caleidoscopio su presencia podía volverse venado, hojas, frutos maduros, hombre atractivo que en un abrir y cerrar de ojos se ve envejecido para revelar su verdadera forma como árbol de Kanisté. Y la coreografía dio chispa a cada escena, fueron tacto, elementos de la naturaleza, agricultores y combate con movimientos precisos —ahora creo que esos movimientos eran la representación de la raíz abriéndose paso, creciendo, pues.

Por la forma de llevar el montaje sin duda les doy una estrella, como dice D. Kent el mundo ahora es muy visual, salir de esa colonización de la inmediatez es importante para los otros sentidos y creo que la idea de mover el foco de atención del personaje de la abuela a los cuerpo representando a media luz, fue una recurso increíble para el dinamismo de la puesta en escena. 

Pese al espacio necesario en el escenario para la danza, el colectivo Bifrontal  se valió de video mapping, un audio que acompañaba con sonidos de la naturaleza y voz en off para enterarnos de la vegetación, admito que eché en falta el olor a tierra de monte o alguna evocación similar, pero ese ya es gusto personal. 

Me agrada este colectivo, es primer trabajo que veo de elles y en su cuenta de Instagram Bifrontal_colectivo encontré que una obra previa hablaron de las abejas, al parecer apuestan por el rescate y la conservación de la cultura propia y la ecológica. Aplausos.  











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